163 reglas para trabajar con agentes de IA

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Cada vez que un agente me engaña, escribo la regla. Llevo 163.

Cada una viene de una vez en que algo se veía terminado y no lo estaba, o en que un agente me dijo que había corrido las pruebas y no las había corrido, o en que hizo exactamente lo que le pedí y eso resultó ser el problema. Cada regla tiene detrás una tarde perdida, y la escribo ese mismo día porque sé que en dos semanas no me voy a acordar de por qué importaba.

163 reglas; las críticas pasan a un script o un hook

Hoy la mayor parte de mi código no lo escribo yo. Lo escriben agentes, a los que les digo mis minions, y por eso las reglas son para mí lo que antes era la experiencia: la diferencia es que ahora tengo que dejarla por escrito, porque ellos no estaban el día que pasó.

Antes del código, dos horas de conversación

Antes de escribir una línea, converso con la IA, en promedio unas dos horas. Le suelto la idea completa y en desorden, y le pido que me haga preguntas hasta que esté cien por ciento clara. Cuando ya la entendió, le pregunto yo a ella, y solo entonces le digo que construya.

Suena lento, y es lo más rápido que hago en el día. En esa conversación queda dicho qué quiero, qué significa terminado, qué no se puede tocar, cómo me van a demostrar que funciona, cuánto se puede gastar y cuándo tienen que parar y preguntarme.

Unas dos horas de preguntas antes de escribir código
Las seis partes del pedido: objetivo, qué es terminado, qué no tocar, cómo demostrarlo, presupuesto y cuándo parar

Cada minion en su carril

Después entran ellos. Tengo un agente líder que coordina entre seis y ocho minions en mi máquina; yo dirijo la orquesta y armo el setlist, ellos tocan los instrumentos. Uno hace la interfaz, otro la lógica, otro cuida los datos. Hay uno que solo revisa el código de los demás, y otro, el que siempre espera lo peor, que hace las pruebas. El último arregla lo que los otros encuentran.

Cada uno hace una sola cosa y la hace bien, y como solo trabaja cuando hay algo en su carril, nunca llego a los límites de uso.

Seis minions, cada uno con un solo trabajo

Las reglas que no pueden fallar

Las 163 empezaron todas igual, como texto en un prompt. Y una regla que solo vive en un prompt es una sugerencia: el agente la lee, la entiende y, cuando tiene afán, la tantea.

Por eso las críticas se mudaron a scripts, o a ganchos dentro del código de mis agentes, que revisan cada comando antes de que corra y rechazan el que no debe pasar, sin preguntarle a nadie qué opina. No son todas, la mayoría sigue siendo texto y está bien que lo sea; las que se mudaron son las que, si fallan, me tumban la máquina, me borran algo o me cuestan plata.

No necesitas 163 para empezar. Necesitas la primera, y ya la tienes, es lo último que un agente te hizo creer que estaba listo. Escríbela hoy, y después decide si puede seguir siendo una frase.

Este artículo hace parte de la serie de mi charla en AI Week 2026: recursos y slides de la charla. Sigue con El espejismo del terminado.

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